
Basílica de San Francisco
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La Basílica de San Francisco domina la plaza más animada de La Paz. Y, sin embargo, la primera iglesia fundada aquí por los franciscanos en 1549 tuvo un destino de lo más insólito: ¡se vino literalmente abajo bajo el peso de una enorme nevada! El imponente monumento que tienes ante ti tuvo que ser reconstruido en el siglo XVIII, ¡y por suerte para nosotros!
Fíjate bien en la fachada, porque entre sus esculturas se esconden símbolos andinos. Los artesanos de origen aimara aprovecharon esta oportunidad de oro para plasmar también su propia visión del mundo, con esculturas de pumas, frutas locales, la Pachamama y hojas de coca. Un magnífico ejemplo del barroco mestizo y, sobre todo, una forma muy ingeniosa de sortear la evangelización forzada: al integrar sus propias divinidades en las fachadas católicas, podían seguir venerando a la Pachamama y a los espíritus de los Andes ante la mirada ajena de los conquistadores.
Hoy, la plaza San Francisco es uno de los grandes puntos de encuentro de La Paz. Aquí los desfiles folclóricos hacen vibrar el suelo, las marchas de mineros y sindicatos hacen oír su voz y la gente viene a comer algo al paso. Un último consejo antes de continuar: si tienes la oportunidad, sube hasta el techo de la basílica, entre sus 10 campanas.
Desde allí tendrás una vista privilegiada del colorido laberinto de La Paz.
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