
El mercado Lanza
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¡Entra en el templo de la gastronomía boliviana: el Mercado Lanza! Reconstruido entre 2008 y 2010 para reunir a más de un millar de comerciantes, este mercado cubierto es perfecto para sumergirte en la cocina del día a día, empezando por la reina indiscutible de las mañanas: la salteña. Esta especie de empanada dorada y horneada debe su nombre, según una tradición, a una mujer originaria de Salta, en Argentina, que se instaló en Bolivia en el siglo XIX.
Pero atención, porque la salteña boliviana guarda un secreto: lleva carne, papas condimentadas y, sobre todo… ¡una buena cantidad de caldo caliente y lleno de sabor en su interior! Comer una salteña es todo un arte.
Sobre todo, ¡no la sujetes en horizontal si no quieres acabar con el caldo por toda la ropa! La técnica oficial consiste en mantenerla bien vertical, morder con cuidado la parte superior de la masa y sorber un primer trago de caldo antes de empezar con el relleno. De hecho, una broma local asegura que quien consigue comérsela sin derramar ni una sola gota también sabe besar muy bien.
Si recorres los pasillos del mercado, descubrirás muchas otras especialidades reconfortantes para hacer frente a la altura: el api morado, una bebida caliente aromatizada con canela y preparada a base de maíz morado, o también las espesas sopas con chuño, la papa milenaria de los Andes. Su increíble capacidad de conservación se debe a un proceso ancestral: se expone a las intensas heladas nocturnas del Altiplano, se seca bajo el fuerte sol del día y después se pisa para extraerle el agua. Así puede conservarse durante años.
Ese es el secreto de su elaboración… ¡esperemos que saberlo no te quite las ganas de probarlo! Y si prefieres sentarte a disfrutar de una comida más abundante, pide un plato paceño.
Este gran clásico vegetariano reúne algunos de los tesoros del Altiplano: una gran mazorca de maíz, habas, papas y queso dorado en la sartén, todo ello acompañado de llajua, la famosa salsa picante local. Y para esas mañanas difíciles, los habituales lo tienen claro: nada como un fricasé paceño, un guiso de cerdo con ají amarillo y maíz inflado que aquí se conoce como el “levanta muertos”, por su legendaria capacidad para devolverte a la vida después de una noche con alguna copa de más. ¡Un dato que puede venirte muy bien!
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