

Basílica de Notre-Dame de Montreal
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Y aquí está la reina de la plaza, la Basílica de Notre-Dame, construida a partir de 1824 en ese perfecto estilo neogótico. Visitada por más de un millón de personas cada año es la iglesia madre de Montreal y la mayor de la arquidiócesis. Es un auténtico museo de arte religioso, y no encontrarás nada parecido en la ciudad a la riqueza de sus ornamentos. Está literalmente repleta de tesoros históricos. Con sus maderas talladas, pinturas, vitrales y esculturas, es uno de los edificios más preciosos del patrimonio religioso de Quebec. El interior es impresionante, pero la entrada es paga. El cura Victor Rousselot, encargó a los arquitectos que rediseñaran todo el interior entre 1870, y 1900, inspirándose en la Sainte-Chapelle, que acababa de descubrir en un viaje a París. Varios elementos recuerdan a la Santa Capilla parisina, como los colores, los detalles recubiertos de pan de oro y las columnas. Se añadió una pila bautismal y en 1891, se instaló el segundo órgano más grande jamás visto en una iglesia norteamericana. La Basílica ha acogido acontecimientos prestigiosos como conciertos de la Orquesta Sinfónica de Montreal y funerales de personalidades importantes. Su momento de gloria para la gente del común fue cuando más de 200 medios de comunicación de todo el mundo acudieron para cubrir la boda de la mujer más famosa de Canadá: Céline Dion y su marido René Angélil. Como es de esperarse, está clasificada como Lugar Histórico Nacional de Canadá. Puedes tomarte el tiempo necesario para visitarla, si deseas, antes de continuar nuestro recorrido.







