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Estás en la Plaza de San Lorenzo. Frente a ti se alza la Casa de las Torres, el primer gran palacio nobiliario construido aquí en el siglo XVI. Con sus dos torres macizas, parece un pequeño alcázar urbano, heredero de las antiguas casas fortificadas medievales. La fachada, ricamente decorada en estilo plateresco, muestra los emblemas de la familia Dávalos: conchas de la Orden de Santiago, águilas, cornucopias y dos figuras sosteniendo los escudos. Todo aquí transmite poder, antigüedad y prestigio. Bajo este mismo palacio se esconde una de las leyendas más famosas de Úbeda, la de “la emparedada”. Según se cuenta, a comienzos del siglo XX, durante unas obras en los sótanos, unos obreros habrían encontrado los restos de una joven encerrada en una cavidad olvidada. La tradición popular afirma que se trataba de Ana de Orozco, esposa de Andrés Dávalos, señor de la casa en el siglo XVI. El rumor sostiene que el noble, mayor que ella y de carácter celoso, la habría castigado por una supuesta infidelidad haciéndola emparedar viva en las profundidades del palacio. Otras versiones hablan de un intento de huida o incluso de una decisión impuesta por su propia familia. Son, por supuesto, relatos transmitidos de boca en boca, sin pruebas históricas, pero han marcado el imaginario de la ciudad. Hoy, algunos alumnos de la Escuela de Arte —que ocupa actualmente el edificio— siguen contando ruidos extraños y escalofríos repentinos en los pasillos, como si la leyenda continuara habitando sus muros. No es posible entrar libremente, pero puedes admirarlo desde el exterior en toda su majestuosidad.






