

Campanario
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Levanta la vista… Aquí tienes una de las siluetas más reconocibles de Beaune: el campanario. Con su alta torre coronada por un campanario en aguja, domina los tejados de la ciudad desde la Edad Media y sigue siendo un punto de referencia imprescindible para todos los visitantes del casco histórico. El campanario comenzó a construirse en el siglo XIII, en una época en la que Beaune era una ciudad próspera, comercial y decidida a afirmar su autoridad municipal. Y es que esa es precisamente la función tradicional de un campanario cívico: marcar la independencia de una ciudad, albergar las campanas civiles y simbolizar el poder de los escabinos, los antiguos representantes de la comuna. Nada que ver, por tanto, con una torre religiosa. Aquí se tocaba a rebato para advertir a la población, reunir a los habitantes o señalar los momentos importantes de la vida pública. Con el paso de los siglos, la torre fue elevada, modificada y reforzada. El campanario actual, puntiagudo y esbelto, data del siglo XVII. En cuanto al reloj que ves, durante mucho tiempo marcó el ritmo de la vida cotidiana de los habitantes de Beaune, mucho antes de los relojes de pulsera y los teléfonos. Hoy en día, sigue marcando el tiempo… y aportando carácter a esta animada calle. El campanario ya no está abierto al público, pero sigue siendo un valioso testimonio de la historia municipal. Se alza justo al lado de del antiguo mercado de grano, hoy convertida en sala de exposiciones, y a pocos pasos de las calles comerciales del centro.







