

Consejos
Hagamos una breve pausa en tu visita, para presentarte los demás puntos de interés que no pudieron ser incluidos en el itinerario. Para conocer los barrios modernos de Lyon, ¡dirígete a Confluence! Situada al sur de la Presqu'île, a esta zona se le está realizando una serie de cambios para hacerla más atractiva, gracias a la introducción del urbanismo contemporáneo. Allí encontrarás el Museo de las Confluencias, que sorprende por su arquitectura tan singular y cautiva con sus exposiciones. No te vayas de Lyon sin tomarte un tiempo para pasear a lo largo de las orillas del Ródano. Para eso, debes salir de la Presqu’île y cruzar el Puente de la Guillotière, desde donde ya tendrás una magnífica vista del soberbio Hôtel-Dieu. Si buscas un poco de naturaleza, dirígete al Parque de la Tête d’Or, el pulmón verde de la ciudad. Este espacio de 105 hectáreas es un verdadero paraíso para hacer picnics, pasear, o relajarse después de un día de paseo. Es el parque más importante de Lyon y uno de los más grandes de Francia. No muy lejos del parque, a unos veinte minutos a pie, se encuentra el tentador Halles Bocuse. Sesenta comerciantes te recibirán en esta gran estructura vidriada, utilizado desde 2006, para descubrir todos los deliciosos sabores de Lyon. Aquí tendrás la oportunidad de comprar todos los productos excepcionales de la región, en un mercado que lleva el nombre de Paul Bocuse, célebre chef lionés. Por cierto, su restaurante, el Albergue del puente de Collonges, se encuentra en el pueblo de Collonges-au-Mont-d'Or, a unos veinte minutos en coche de Lyon. Si deseas probar las especialidades de la ciudad por un precio más económico, ve a los bouchons (restaurantes típicos de Lyon) del centro de la ciudad, que ofrecen un menú generoso y bastante asequible en su mayoría. Existen cientos de bouchons diferentes, pero para ubicarse, se ha creado un sello para garantizar la autenticidad y la calidad de los restaurantes. En el Plateau de la Croix-Rousse, a pocas calles del Mural des Canuts, se encuentra un sorprendente jardín creado por Jules Senis Mir, un español refugiado en Francia durante la Guerra Civil Española. Adornado con conchas y piedras de todo tipo, este magnífico lugar ofrece una visita insólita en el corazón de la Croix-Rousse. En ese mismo barrio se encuentra la Maison des Canuts, que te permitirá descubrir la historia de la seda lionesa, a través de varias exposiciones y demostraciones. Si buscas un poco de altura, tienes varias opciones: del lado de Fourvière, el jardín de las curiosidades, te ofrece una magnífica vista de los techos, las torres y las concurridas calles de Lyon. Si estás de paso por Croix Rousse, puedes detenerte un momento en el jardín des Chartreux o en el jardín Villemanzy. Por último, para obtener una visión general de la ciudad y sus alrededores, nada mejor que alejarse un poco de la metrópolis. Ve a Saint-Cyr-au-Mont-d'Or, a pocos kilómetros de Lyon, para escalar el Mont Thou y disfrutar de una vista impresionante de la ciudad, la llanura de Ain y los Alpes. Ya sea en pleno verano para escapar del calor, o simplemente para dar un agradable paseo junto al agua, los lagos que rodean Lyon son una buena idea para pasar el día. A menos de 1 hora y media en coche, encontrarás el lago des Sapins, el lago d'Aiguebelette, el lago de Paladru, el lago de Nantua o el lago de Cormoranche. Y si tienes tiempo para explorar los alrededores, puedes ir a los Montes del Lyonnais, una zona ubicada al oeste de la ciudad, que ofrece hermosas oportunidades para pasear por la naturaleza y sus encantadores pueblos. El Parque Regional de Pilat, al sur de Lyon, es el paraíso de los senderistas y de los ciclistas, que incluso pueden llegar hasta allí tomando el Viarhôna. Si tienes más tiempo, aprovecha para descubrir Vienne, una antigua ciudad galo-romana con muchos tesoros que compartir. Por otro lado, al este de Lyon, te recomiendo una visita a Pérouges, ubicado a 40 minutos en coche y que forma parte de los Pueblos Más Bellos de Francia. En el camino, haz una parada en el Grand Parc Miribel Jonage y su lago, para darte un chapuzón improvisado en los días calurosos de verano. Por último, al norte esta vez, no te pierdas la visita a los pequeños pueblos que forman los Monts-d'Or, en particular Saint-Cyr-au-Mont-d'Or y sus antiguas casas de piedras doradas. Pues bien, con todo esto ya tienes suficiente para disfrutar si te animas a pasar un tiempo en la región.
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