

La Puerta Rivotte
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Vestigio de las antiguas murallas de la ciudad, la puerta Rivotte parece sacada directamente de la Edad Media. Sin embargo, fue construida en el siglo XVI, bajo el reinado del poderoso emperador Carlos V, que gobernaba entonces vastos territorios en Europa... ¡y hasta en América! Un siglo más tarde, Luis XIV también dejó su huella aquí: mandó grabar su emblema, un sol radiante, en el frontón de la puerta. Todavía puedes verlo hoy, a diferencia del puente levadizo, los fosos y la reja, que fueron eliminados en 1893 para crear zonas peatonales. Y ya que hablamos del pasado, aquí va una anécdota curiosa: en aquella época, los coches de caballos eran numerosos y bastante veloces, así que las autoridades se vieron obligadas a intervenir y colocaron una inscripción con la frase “Prohibido trotar”. Si miras con atención el edificio, esa advertencia todavía se puede leer sobre el arco central. Es cierto que ya no sirve para mucho... ¡pero nos recuerda que las normas de circulación ya eran cosa seria hace siglos!







