

Mirador de Deauville
Delante de ti se alzan dos torres con franjas negras y blancas. Se construyeron hace muy poco para señalar la entrada de la península portuaria. Una alberga la capitanía y la otra funciona como mirador. Si te apetece, puedes subir hasta la cima: son 155 escalones, o si prefieres un ascensor, y desde arriba tendrás una vista de 360 grados sobre Deauville, Trouville, el mar e incluso la campiña del Pays d’Auge. Hay que pagar entrada, pero el panorama realmente merece la pena. Justo al lado, el puente levadizo se abre varias veces al día para dejar pasar los barcos. Si coincide mientras estás aquí, mejor aún: es un pequeño espectáculo en sí mismo. No te preocupes, en pocos minutos vuelve a cerrarse y podrás cruzar sin problema.







