Iglesia San Bernardino Alle Ossa

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Otra iglesia, pensarás. Y no es que quiera llevarte a todas las iglesias de Milán, pero créeme: entra en el pequeño edificio que hay justo a la izquierda de la iglesia y verás que, en realidad, es un osario. Puedes visitarlo; está a la derecha nada más entrar. En su momento, se construyó un hospital junto a la iglesia de Santo Stefano Maggiore, la que tienes justo al lado. Lo cierto es que, como el cementerio se llenó muy rápido, hubo que levantar una sala para reunir los restos. En 1269 se construyó esta capilla precisamente con ese fin. Su decoración es impactante: hubo que atreverse para formar una cruz gigante apilando calaveras. Sea que te parezca siniestro, macabro o fascinante, la visita no te dejará indiferente.

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