Iglesia San-Domenico

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La pequeña iglesia que ves a tu izquierda es la única iglesia gótica medieval de ladrillo rojo de Turín. Construida entre 1227 y 1280, está considerada, junto con la iglesia de la Consolata, como uno de los lugares de culto más antiguos de la ciudad. Su interior bien merece una visita, sobre todo por los frescos del siglo XIV, únicos en Turín por estar pintados directamente sobre los muros. Pero este lugar tiene también su lado oscuro: aquí se ubicaban las antiguas oficinas de la Inquisición en los tiempos de la caza de brujas. Ocho decenas de personas fueron injustamente presentadas, obligadas a confesar crímenes tan grotescos como falsos, antes de ser condenadas a muertes espantosas. Más tarde, durante la peste negra, se colocó una reja metálica frente a la iglesia para que los fieles pudieran asistir a misa sin tener que entrar. Y en época napoleónica, la mayoría de las reliquias desaparecieron y el edificio pasó a albergar una logia masónica. Si no estás familiarizado con la masonería, se trata de una sociedad secreta, filosófica y filantrópica que busca el progreso de la humanidad. Está organizada en diócesis, que se dividen a su vez en logias, y solo estas tienen el poder de iniciar a nuevos miembros a través de rituales que se mantienen en secreto. Bastante impresionante para una sola iglesia, ¿no? Hoy, tú también puedes unirte al largo desfile de personas que, por motivos muy distintos a lo largo de los siglos, han cruzado las puertas de San Domenico.

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