Nápoles subterránea

Shutterstock

Al final de la calle tienes la basílica de San Pablo Mayor. También está construida sobre los restos de un antiguo templo romano dedicado a los dioses gemelos Cástor y Pólux. ¡El interior es, una vez más, precioso y merece la pena entrar! Justo al lado de esta basílica vas a encontrar también la entrada para visitar los fascinantes subterráneos de Nápoles. Hay 80 km de túneles y cerca de 5000 cavidades que datan de distintas épocas y que han tenido múltiples usos. Estos túneles fueron excavados cinco siglos antes de Cristo y descubiertos por los griegos, que los usaron como cantera de toba, una roca porosa con la que fortificaron Neápolis. Más tarde, los romanos se adueñaron del sistema subterráneo y lo utilizaron como red de cisternas. En 1884, una epidemia de cólera puso fin al uso del agua subterránea, y las galerías se convirtieron en vertedero, acumulando residuos. Fue durante la Segunda Guerra Mundial, cuando se utilizaron como refugios antiaéreos, que la ciudad las renovó, desinfectó e incluso instaló electricidad. Más de 200.000 personas encontraron cobijo allí durante y después de la guerra. Una visita curiosa, apasionante... y de pago.

+1 million de voyages avec Ryo

Visita ciudades con nuestras audioguías. Recorre las calles más bellas, saborea cada anécdota.

Google Play

Tu ritmo, nuestras audioguías

Google Play