Palacio Real de Turín

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Aquí estás frente al majestuoso Palacio Real de Turín. Los duques de Saboya, que hasta entonces residían en el castillo de Chambéry desde 1416, decidieron en 1562 trasladar su capital al otro lado de los Alpes e instalarse definitivamente en Turín. Fue Manuel Filiberto, apodado “Cabeza de Hierro”, quien tomó la iniciativa. Una vez en la ciudad, necesitaban un castillo a la altura de la gran y orgullosa dinastía que representaban. Así que en 1584 mandaron construir este imponente palacio, mezcla elegante de estilo neoclásico y barroco. Con el paso del tiempo, el edificio fue ampliado y embellecido, en particular con los frescos de la Gran Galería. A finales del siglo XVII, fue el paisajista francés André Le Nôtre — el mismo de Versalles— quien diseñó los jardines del palacio al estilo francés. Puedes recorrerlos atravesando el patio central: el acceso es libre. Si te apetece, también puedes visitar el interior del palacio y descubrir sus fastuosas salas. Porque cuando se trata de decorar para impresionar, los italianos no se quedan cortos. El complejo alberga además varios museos de primer nivel, como la Galería Sabauda, uno de los mejores museos de Bellas Artes de Italia, así como el Museo de Arqueología y antiguedades, la Armería Real, la Biblioteca Real e incluso el Museo de Arte Moderno. No es casualidad que el Palacio Real de Turín forme parte del patrimonio mundial de la UNESCO.

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