Piazza dell’Anfiteatro

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Al entrar en la plaza del Anfiteatro, tal vez aún puedas escuchar el eco de los combates de gladiadores. Su particular forma ovalada no es fruto del azar: te encuentras exactamente en el lugar donde se alzaba el antiguo anfiteatro romano de Lucca, construido entre los siglos I y II d. C., con capacidad para hasta 10.000 espectadores. En la Edad Media, la estructura se transformó progresivamente en fortaleza, y más tarde en almacenes, prisión e incluso viviendas, mientras que las piedras de sus gradas y estructuras se reutilizaron para construir las casas que ves hoy. El centro de la arena se dividió en parcelas y en algunas épocas llegó a convertirse en huertos. Con el paso del tiempo, estos edificios se asentaron directamente sobre los cimientos romanos, adaptándose perfectamente a la forma elíptica de la arena. En el siglo XIX, el arquitecto Lorenzo Nottolini emprendió la recuperación del espacio central para crear esta plaza abierta, conservando al mismo tiempo el trazado exacto del antiguo monumento. Los cuatro pasajes abovedados que permiten acceder a ella corresponden a las antiguas entradas del anfiteatro, y uno de ellos conserva todavía un arco romano auténtico. Hoy, las fachadas de colores que rodean la plaza se apoyan sobre estas estructuras antiguas, algunas de las cuales siguen enterradas varios metros bajo tus pies, a veces visibles en los muros o en los sótanos de los comercios.

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