

Piazza Sisto Riario Sforza
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La pequeña plaza del Cardenal Sisto nos regala una vez más una hermosa columna esculpida, como solo Nápoles sabe hacer. Esta fue encargada en 1636, después de la erupción del Vesubio de 1631, como parte de una iniciativa para proteger el patrimonio de la ciudad. Se trata del obelisco más antiguo de Nápoles. Su construcción llevó muchísimo tiempo debido a numerosos desacuerdos, y no se terminó hasta 1660. En la cima se encuentra San Jenaro, uno de los santos patronos de Nápoles. Según la leyenda, esta columna habría reemplazado una importante escultura antigua con propiedades sobrenaturales: un caballo gigante que, con la llegada del catolicismo, fue destruido para poner fin a las creencias paganas. Ya habrás visto —o pronto verás— la cabeza de ese famoso caballo en el patio del palacio de Diomede Carafa.







