

Consejos
Hagamos una breve pausa en tu visita para hablarte de los demás puntos de interés que no pudieron incluirse en el itinerario. Estocolmo no es una ciudad concentrada en un solo punto: sus maravillas están repartidas en varias islas. Una de las más imprescindibles es Djurgården. Antiguo coto de caza real, hoy concentra museos y espacios de ocio para todos los gustos. Allí encontrarás el museo ABBA, para revivir la edad de oro del pop sueco; el Nordiska museet, que recorre la vida cotidiana de los suecos a lo largo de los siglos; o Skansen, el primer museo al aire libre del mundo, habitado por animales nórdicos y figurantes con trajes de época. A eso se suma el museo Vasa, con su impresionante navío de guerra del siglo XVII, un museo vikingo y el parque de atracciones Gröna Lund. Pero Estocolmo también es un paraíso para el paladar. No dejes de visitar el mercado cubierto de Östermalm, una magnífica nave de ladrillo con puestos de delicatessen ideales para descubrir las especialidades locales. Si quieres salir un poco del centro, pon rumbo a Drottningholm, residencia privada de la familia real e inscrita en la lista del patrimonio mundial de la UNESCO. Sus jardines evocan a Versalles y su teatro del siglo XVIII sigue funcionando con decorados originales. Otro tesoro es el castillo de Gripsholm en Mariefred, una fortaleza de ladrillo rojo a orillas del lago Mälar que alberga la galería nacional de retratos. Para una experiencia más íntima, nada como Sigtuna, la ciudad más antigua de Suecia. Sus calles adoquinadas, casas de madera de colores y ruinas de iglesias medievales cuentan mil años de historia. Y por supuesto, está el archipiélago de Estocolmo: 30.000 islas e islotes que se extienden por el Báltico. Algunas se alcanzan en menos de una hora en barco, como Vaxholm con su fortaleza o Grinda, perfecta para una escapada natural entre bosques y calas. Si lo tuyo es la naturaleza, el Tyresta Nationalpark, a 45 minutos en coche, te sumerge en un bosque primario de pinos centenarios y lagos tranquilos. Y si vienes en invierno, aprovecha la magia de la temporada: patinaje sobre hielo al aire libre, esquí de fondo, paseos en trineo de perros o una bajada en Hammarbybacken, la pequeña estación de esquí de Estocolmo. Y para entrar en calor después de tanta aventura, nada mejor que un sauna en Sturebadet, un histórico spa en pleno centro de la ciudad. Estocolmo y sus alrededores ofrecen así una mezcla única de cultura, naturaleza y relax. Pues bien, con todo esto ya tienes suficiente para disfrutar, si te animas a pasar un tiempo en la región.
Ce point d'intérêt est présent dans les parcours ...
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