

El puente de la Capilla
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Ahora estás cruzando el corazón de Lucerna, el emblemático Kapellbrücke, o puente de la Capilla, como se le conoce en español. En la Edad Media, Lucerna contaba con tres puentes de madera para cruzar el río en distintos puntos, pero hoy solo quedan dos: el puente de la Corte, el más antiguo, fue demolido en el siglo XIX, y los otros dos también estuvieron a punto de desaparecer. En 1801, ante el temor de un ataque, se prepararon para su demolición con el fin de proteger la ciudad, pero por suerte Lucerna nunca fue sitiada y su patrimonio llegó intacto hasta nosotros. Este Kapellbrücke que cruzas ahora es uno de los puentes cubiertos más antiguos de Europa, construido a mediados del siglo XIV, y es sin duda el más popular y fotografiado de Suiza, convirtiéndose en uno de sus principales atractivos turísticos. En su origen, el puente cumplía una doble función y formaba parte de las fortificaciones de la ciudad, de ahí su trazado sobre el río; debe su nombre a la capilla de San Pedro, situada en su extremo. Pero el verdadero valor histórico del puente está en su preciosa colección de pinturas triangulares, ubicadas en los frontones del techo, que no fueron financiadas públicamente sino gracias a donaciones; en los ángulos de cada cuadro puedes ver los escudos de armas de los benefactores. Estas pinturas, realizadas en el siglo XVII, representan la vida de los santos patrones y episodios importantes de la historia de la ciudad. Sin embargo, en 1993 ocurrió un drama: un incendio devastador arrasó el puente y 86 de los 111 cuadros originales se perdieron para siempre. Fue como ver cómo un símbolo nacional se convertía en humo ante la mirada atónita de los lucerneses. La decisión fue inmediata: reconstruir el puente, y solo ocho meses después, las obras ya estaban terminadas. Así que ahora te invito a disfrutar a tu ritmo de esta joya patrimonial que casi desaparece para siempre del paisaje de Lucerna.







