

Catedral católica de San Pablo
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Ante ti se alza la catedral católica de San Pablo, inaugurada en 2001. Su arquitectura contemporánea, sobria y luminosa, contrasta con los edificios históricos de la ciudad y refleja una clara voluntad de apertura y modernidad. Está dedicada a san Pablo, figura del diálogo y del viaje, cuya estatua se puede ver en lo alto del edificio. A los pies de la catedral, a la derecha, llama la atención una escultura blanca que rinde homenaje a la albanesa más conocida en el mundo. La Madre Teresa nació en 1910 en Skopje, entonces parte del Imperio otomano, en el seno de una familia albanesa católica originaria del norte de Albania. Aunque pasó la mayor parte de su vida lejos de su país de origen, su identidad albanesa fue siempre fundamental para ella. A los dieciocho años dejó a su familia para partir a la India, donde dedicaría toda su vida a los más pobres entre los pobres. En 1950 fundó en Calcuta la congregación de las Misioneras de la Caridad, dedicada a los enfermos, los moribundos, los excluidos y las personas sin hogar. Su labor, llevada a cabo con una extrema sencillez, le valió un reconocimiento mundial, culminado con el Premio Nobel de la Paz en 1979. Durante mucho tiempo, la Albania comunista, que se había declarado oficialmente atea, le prohibió regresar a su país natal, y no fue hasta finales de los años ochenta cuando pudo hacerlo, poco antes de la caída del régimen. La Madre Teresa falleció el 5 de septiembre de 1997 en Calcuta, la ciudad que eligió para vivir y servir hasta el final. Tirana, que nunca ha olvidado a esta figura universal, le rinde hoy homenaje a través de varios lugares emblemáticos, como la gran plaza Madre Teresa y esta estatua, discreta pero profundamente simbólica.
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