

Arquitectura tras el terremoto
Shutterstock
Sería una pena pasar por alto la calle Miklošičeva, uno de los mejores escaparates de la arquitectura de principios del siglo XX en Ljubljana. Después del gran terremoto de 1895, la ciudad se reconstruyó con ambición, y aquí lo notarás enseguida. Lo primero imposible de ignorar es el Grand Hotel Union. Con su enorme fachada que ocupa casi toda la manzana, fue, en su inauguración en 1905, el edificio más moderno de la ciudad. Su estilo de Secesión vienesa, con guirnaldas, curvas elegantes y una cúpula en la esquina, le daba un aire muy cosmopolita. Y en su interior ofrecía lo último en confort para la época: ascensores, calefacción central e incluso una gran sala de espectáculos. Justo enfrente se levanta la Zadružna zveza, sede de la Unión Cooperativa Eslovena. Construida en 1922 por el arquitecto Ivan Vurnik, muestra una fachada imponente pero ricamente decorada, con cerámicas azules que captan la mirada de inmediato. Sus líneas más sobrias transmiten solidez y rigor, típicas de la arquitectura institucional de comienzos de siglo. Avanza unos metros hasta el número 8 para admirar la que llaman “La casa más colorida de Eslovenia”. Absolutamente deslumbrante en su explosión de colores y motivos geométricos, es una de las fachadas favoritas de la ciudad. Como su vecina, también es obra de Ivan Vurnik, pero lo que la hace tan distinta es la colaboración de su esposa Helena, pintora de profesión. Juntos imaginaron un edificio alegre y vibrante, inspirado en el folclore esloveno y con los colores de la bandera por todo lo alto. Un trabajo conjunto brillante que regaló a Ljubljana uno de sus edificios más singulares, que merece la pena detenerse a contemplar antes de seguir la ruta.







