

Museo del Bandolero
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Justo aquí, en esta casa tradicional de la calle Armiñán, estuvo durante años un museo tan sorprendente como entrañable: el Museo del Bandolero. Durante un cuarto de siglo, aquel espacio contó la agitada historia de los bandoleros que recorrieron la Serranía de Ronda, figuras legendarias que marcaron tanto el imaginario andaluz como a los viajeros románticos del siglo XIX. Allí se conocían las vidas pintorescas de personajes casi míticos como El Tempranillo, Tragabuches o Pasos Largos, el último de los bandoleros. El museo mostraba sus armas, su ropa, sus retratos y también los relatos de quienes los perseguían, como la Guardia Civil, recreando un mundo entero de caminos polvorientos, cuevas secretas y aventuras arriesgadas. La ambientación era totalmente inmersiva: maniquíes vestidos, escenas reconstruidas, documentos antiguos, grabados, avisos de busca y captura… un auténtico viaje a una época en la que la línea entre héroes populares y delincuentes era a menudo muy difusa. El museo cerró definitivamente en 2020, a raíz de la pandemia, y su valiosa colección se trasladó al pueblo de El Borge, donde se expone hoy bajo el nombre de «Galería del Bandolero». Aquí en Ronda solo queda la fachada que albergó aquella colección única, aunque las historias que contaba siguen presentes en las calles y en las montañas cercanas, donde se dice que los bandoleros conocían cada senda, cada cueva y cada recodo mejor que nadie.







