

Castillo de Brest
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Símbolo de Brest, y de Bretaña en general, este castillo fortificado es testigo del poderío de la ciudad en la época medieval. Construido sobre murallas galo-romanas del siglo III, el castillo tal y como lo vemos hoy fue obra de Vauban, arquitecto del rey Luis XIV, que decidió remodelarlo en el siglo XVII. Es el resto más antiguo de Brest: aunque sufrió daños durante la Segunda Guerra Mundial, ha sido totalmente restaurado para preservar este importante testimonio del pasado medieval de la ciudad.
También es el castillo militar activo más antiguo del mundo. Por tanto, es imposible visitar todo el castillo, ya que parte de él sigue siendo zona militar. Pero sí alberga parte del Museo Nacional de la Marina, que cuenta con una colección de maquetas de barcos, pinturas y esculturas que recorren la historia del arsenal y la vida militar de Brest en aquella época.
Visitar uno de los castillos más poderosos de la Edad Media es una actividad que los mas curiosos no se pueden perder.
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