

El Palacio de Luxemburgo
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El Palacio de Luxemburgo, que se alza majestuoso en el jardín del mismo nombre, es la sede del Senado desde 1799. Durante la Revolución, pasó a ser propiedad nacional y se transformó en prisión, donde se encarceló a casi 800 personas y se guillotinó a casi un tercio. Napoleón instaló entonces aquí el Senado Conservador, encargado de velar por el cumplimiento de la Constitución, elemento clave de su nuevo régimen. Con el paso de los siglos y la evolución de la República, el papel del Palacio de Luxemburgo ha cambiado, pero siempre ha seguido siendo la sede del Senado francés. El edificio es un verdadero símbolo de la vida institucional en Francia. Pero volvamos a los orígenes del palacio. Originalmente fue la residencia privada del Duque de Luxemburgo, lo que explica el nombre actual del lugar. María de Médicis, reina madre de Luis XIII, compró la mansión en 1612. Vivía entonces en el Louvre y quería construir un palacio que le recordara a su Italia natal. Unos años más tarde, el arquitecto Salomon de Brosse presentó unos planos inspirados en el Palacio Pitti de Florencia, y ella misma puso la primera piedra. Y el resultado está hoy ante tus ojos, con su fino equilibrio entre los estilos clásico y renacentista. Eran tiempos difíciles para María de Médicis. Su marido Enrique IV acababa de ser asesinado por Ravaillac, y ella se encontró a sí misma como regente del reino de Francia para su hijo Luis XIII, que solo tenía 8 años. Como reina madre, se hizo cargo de los asuntos del reino hasta que su hijo cumplió 14 años, edad en la que se consideraba que un rey era capaz de reinar y ejercer sus funciones políticas y militares. Pero en 1630, un gran acontecimiento marcó la vida de María de Médicis. Fue el Día de los Engañados, una crisis política que la enfrentó a su hijo, aliado con su principal ministro, el cardenal de Richelieu. La reina encontraba a este último demasiado influyente y no se fiaba de él, por lo que aconsejó a Luis XIII que lo destituyera. El rey, que en un principio parecía estar del lado de su madre, cambió de opinión y se volvió contra ella, reiterando su confianza en Richelieu. Considerada una amenaza, fue obligada a abandonar el Palacio de Luxemburgo. Furiosa y humillada, perdió su influencia política así como el capullo que se había construido, apenas terminado. Fue desterrada a Compiègne, lejos del poder. Viciada, decide huir de Francia, refugiándose en Flandes y luego en Bruselas. Apartada del mundo de la política y de la vida palaciega, viajó por Europa con sus hijos y murió en la pobreza en 1642. Jamás volvió a ver el hermoso Palacio de Luxemburgo que hoy admiras.
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