

Escuela de Caballería
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Frente a ti se extiende uno de los lugares más emblemáticos de Saumur: la Escuela de Caballería. Su historia comenzó en 1763, bajo el reinado de Luis XV, cuando el duque de Choiseul decidió reorganizar la caballería francesa creando varias escuelas de formación. Una de ellas, destinada a los prestigiosos carabineros reales, se instaló primero en Angers. Pero el obispo, preocupado por aquellos jóvenes soldados que consideraba demasiado inclinados a cortejar a las mujeres de la parroquia, se apresuró a enviarlos a Saumur. Lo que debía ser un castigo se convirtió en una bendición: la pequeña ciudad del Loira pasó a ser, casi por casualidad, la cuna de la caballería francesa. Desde entonces, Saumur ha estado inseparablemente unida al caballo y al arte de dominarlo. Bajo el Imperio y a lo largo del siglo XIX, la escuela ganó prestigio hasta convertirse en una referencia mundial en equitación militar. Aquí nació el célebre Cadre Noir, heredero directo de las tradiciones de la escuela de Versalles. En sus orígenes, “le cadre” designaba al cuerpo de instructores encargados de formar a los cadetes. Su uniforme, de un azul tan oscuro que parecía negro bajo la luz de los establos, les valió pronto ese apodo legendario. El Cadre Noir mantiene viva hasta hoy la gran escuela francesa de equitación: una equitación basada en la ligereza, el respeto y la comprensión del caballo. Desde el siglo XIX, sus jinetes presentan ejercicios de alta escuela admirados en toda Europa. Este saber excepcional, transmitido de generación en generación, ha sido reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Pero la gloria de Saumur no proviene solo del arte ecuestre, sino también del valor. En junio de 1940, cuando Francia se derrumbaba, los alumnos de la Escuela de Caballería, aún en formación, decidieron enfrentarse al ejército alemán. Durante tres días, del 18 al 20 de junio, resistieron heroicamente en el Loira bajo las órdenes del coronel Michon. Setecientos noventa cadetes se enfrentaron a cuarenta mil soldados enemigos. Las pérdidas fueron enormes, pero su valentía quedó grabada en la historia. Aquellos jóvenes, conocidos desde entonces como los Cadetes de Saumur, son considerados los primeros resistentes de la Segunda Guerra Mundial. Hoy, la Escuela de Caballería sigue siendo un centro de formación de excelencia para oficiales y suboficiales del arma blindada. El caballo ha dejado paso al carro de combate, pero el espíritu permanece: disciplina, elegancia y dominio de sí mismo. Muy cerca de aquí, el Cadre Noir continúa la tradición de la equitación francesa, fiel al lema de su maestro más ilustre, el general L’Hotte: “Calma, hacia adelante, recto”.
Ce point d'intérêt est présent dans les parcours ...
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