

Iglesia Sainte-Catherine
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Estás frente a la iglesia Sainte Catherine, o Santa Catalina, sin duda uno de los monumentos más sorprendentes de Normandía. Es la iglesia de madera más grande de Francia, construida en el siglo XV por los carpinteros navales de Honfleur. Acostumbrados a levantar barcos, aplicaron su mismo oficio a la iglesia. El resultado es que el techo recuerda al casco invertido de una enorme embarcación. Honfleur, cuyo nombre proviene del antiguo nórdico heredado de los vikingos, siempre ha vivido de cara al mar, y al contemplar Santa Catalina se adivina ese lejano legado. La primera iglesia, de piedra, fue destruida por los ingleses en 1419 durante la Guerra de los Cien Años. Los habitantes quisieron reconstruirla, pero la piedra era costosa y lo que mejor dominaban los marinos era la madera. Así que recurrieron a lo que sabían hacer. Entre 1460 y 1496 dieron vida a este edificio único. Para protegerlo de los incendios provocados por los rayos, separaron el campanario de la iglesia. Esta torre, de 26 metros de altura y un poco apartada, alberga todavía un antiguo reloj y un pequeño museo sobre la historia del lugar. Declarada Monumento Histórico, Santa Catalina ha sido restaurada en varias ocasiones, especialmente en el siglo XIX bajo la dirección de Viollet-le-Duc, y más recientemente para conservar su aspecto original. También esconde algunas anécdotas: durante las guerras de religión, su tesoro fue ocultado en sótanos cerrados con firmeza, y hay quienes dicen que nunca llegó a recuperarse por completo. Hoy la iglesia de Santa Catalina sigue en el corazón de la vida local. Se alza sobre la plaza que lleva su nombre, rodeada de cafés y pequeñas tiendas. Al visitarla, piensa en aquellos carpinteros que, hace más de cinco siglos, levantaron una iglesia como quien construye un barco, regalándole a Honfleur un monumento tan singular como fascinante.
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