

Testimonio de la preguerra
©XIIIfromTOKYO, CC BY-SA 4.0 httpscreativecommons.orglicensesby-sa4.0, via Wikimedia Commons
Si observas el cruce de la rue Paul-Bert con la rue de Liège, tienes ante ti una auténtica rareza histórica. Como un superviviente casi milagroso del periodo de entreguerras en pleno corazón de una ciudad reconstruida, este edificio sigue en pie desde 1926. ¡Algo lo bastante poco común en Lorient como para llamar la atención!
Fíjate en su silueta, que combina con sutileza los estilos de la Belle Époque y el Art déco. Su elemento más destacado es, sin duda, la torrecilla redondeada que ocupa la esquina y se eleva a lo largo de todos los pisos. Observa también el cuidado trabajo de mampostería y los magníficos balcones semicirculares de hierro forjado negro, decorados con elaborados motivos, que realzan las plantas principales.
En lo más alto, la torrecilla culmina en una cornisa esculpida, uno de los elementos que han llevado al edificio a figurar en el inventario oficial del patrimonio bretón. Por cierto, el inmueble del número 26 de la rue Paul-Bert ha iniciado recientemente un nuevo capítulo de su historia. Fascinado desde niño por este edificio, que siempre le había hecho soñar, el empresario local Pascal Roussel decidió comprarlo para devolverle todo su esplendor.
Gracias a una restauración minuciosa y realizada con gran cuidado durante la década de 2020, este elegante superviviente ha recuperado toda la belleza de antaño.
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