Iglesia San Lorenzo

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No llama demasiado la atención, discreta en medio de la animada plaza del Palacio Real, pero la iglesia de San Lorenzo es de esas joyas que no hay que pasar por alto. Fue mandada construir en 1557, tras la victoria de Manuel Filiberto de Saboya y su primo Felipe II de España sobre las tropas francesas. Ambos habían prometido que, si salían victoriosos, levantarían una iglesia en honor a San Lorenzo, cuya festividad coincidía con el día de la batalla. Como Manuel Filiberto no podía cumplir de inmediato con su promesa, decidió rebautizar una iglesia ya existente con el nombre del santo, a modo de agradecimiento. Su primo, en cambio, tenía los medios y levantó en España nada menos que el monasterio de El Escorial, hoy Patrimonio de la Humanidad. En cuanto a Turín, hubo que esperar casi 80 años para que se iniciaran las obras de la iglesia real por excelencia. El encargado del proyecto fue el arquitecto Guarino Guarini, y aunque su fachada pueda parecer sobria, el interior es un derroche de barroquismo dorado que deja sin palabras. No te pierdas su cúpula, sencillamente espectacular. En el interior también podrás ver una imagen sobre tela del famoso Santo Sudario, según la tradición, habría cubierto el cuerpo de Cristo.

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