

Fuente de la Virgen de la Candelaria
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Si la gran puerta de madera del restaurante La Casona de Valladolid está abierta, no dudes en entrar a visitar el patio interior, ¡te sorprenderás! Este patio esconde un verdadero tesoro, una fuente-altar de la Virgen de la Candelaria inaugurada en 2012. Con más de 9 metros de altura y más de 6 metros de ancho, fue realizada por cinco artesanos del taller cultural Xcaret después de casi un año de fabricación y cinco meses de instalación. Dedicada a la santa patrona de Valladolid, rinde homenaje a la identidad espiritual y cultural de la ciudad. El conjunto combina tres influencias principales: una fachada completamente cubierta de cerámica Talavera multicolor, una estructura inspirada en un altar barroco colonial y una Virgen vestida con un huipil tradicional yucateco bordado, simbolizando el encuentro entre el legado católico, la cultura maya y la artesanía mexicana. No es casualidad que se haya elegido la Talavera para adornar esta fuente: fueron precisamente los monjes franciscanos quienes introdujeron esta técnica en México en el siglo XVI para decorar sus conventos. La Talavera es una cerámica esmaltada de origen español, reconocible por su fondo blanco y sus colores intensos como el azul cobalto, el amarillo, el verde o el naranja. Cada pieza es moldeada a mano, cocida dos veces y decorada con pigmentos minerales naturales antes de ser vitrificada, una técnica artesanal que ha sido incluida en el patrimonio cultural inmaterial de la UNESCO. Alrededor de la Virgen se encuentran San Bernardino de Siena, Santa Lucía, San Juan y San Servacio, santos importantes para la ciudad. Visible libremente incluso sin consumir en el restaurante, esta fuente encarna la fusión de las influencias de Valladolid. De hecho, cada año la ciudad rinde homenaje a la Virgen durante 12 días, siendo el 2 de febrero el punto culminante de la celebración. El día de la Candelaria se convierte así en el día de los tamales. Según la tradición, quien haya encontrado la figurita en la rosca de reyes, debe ofrecer tamales a sus seres queridos. Las mesas se llenan entonces de tamales yucatecos cocidos en hojas de plátano, rellenos de pavo, pollo o cerdo, acompañados de salsa de tomate y chile habanero. Entre la bendición de las velas y las figuritas del Niño Jesús en las familias, las misas solemnes bañadas de incienso y la procesión en caravana por los barrios, con autos decorados y fuegos artificiales tradicionales anunciando el paso de la Virgen, es una ocasión única para sumergirse en las tradiciones de Valladolid.
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