

El convento de Santo Domingo
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Si decides adentrarte en el convento de Santo Domingo, descubrirás una mezcla cultural única. Consagrada en 1633, la iglesia original sufrió de lleno los grandes terremotos de 1650 y 1950. Con cada sacudida, el contraste era evidente: las estructuras coloniales españolas se derrumbaban, mientras que los cimientos incas no se movían ni un milímetro.
Pero en 1950, la naturaleza hizo de arqueóloga de una forma espectacular. Los temblores desprendieron el yeso y derribaron partes de los muros coloniales, dejando al descubierto estructuras incas que llevaban siglos ocultas. Este redescubrimiento desencadenó una intensa batalla cultural y política en el siglo XX.
Por un lado, algunos intelectuales indigenistas querían demoler la iglesia española para sacar a la luz el santuario original. Por otro, los religiosos dominicos defendían su histórico lugar de culto. El resultado de aquella disputa es el singular compromiso arquitectónico que tienes ante ti: una convivencia forzada, pero única, convertida en símbolo del mestizaje de Cusco.
Bajo tus pies se esconde un último secreto, mucho más misterioso. Los rumores locales y algunas crónicas cuentan que las criptas del convento albergarían los restos de personajes clave de la conquista, como el conquistador Juan Pizarro, pero también los cuerpos de los últimos soberanos de la resistencia de Vilcabamba, Diego Sayri Túpac y Felipe Túpac Amaru. ¿Quién sabe qué fantasmas del pasado siguen velando por la ciudad?
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