

La plazoleta Santa Catalina
Générée par Intelligence Artificielle
Haz una pausa en la plazoleta Santa Catalina, un encantador remanso de tranquilidad a solo unos pasos del bullicio de la Plaza de Armas. Cuesta imaginar que, hace apenas unas décadas, este espacio peatonal no era más que un triste estacionamiento asfaltado. Durante la remodelación de la plaza, la ciudad instaló aquí dos esculturas modernas que rinden homenaje a los habitantes de los Andes: La Hilandera y La Honda.
La Hilandera recuerda el trabajo tradicional de la lana, con la que se tejían algunos de los tejidos más finos del imperio. A su lado se encuentra su contrapunto masculino, La Honda. La honda es la tradicional arma para lanzar piedras, llamada warak'a en quechua.
Utilizada desde hace milenios tanto para cuidar los rebaños como para defender las tierras, simboliza la fuerza y la vida cotidiana de los hombres de las montañas. Juntas, estas dos figuras de piedra velan por la plaza y evocan la perfecta complementariedad del mundo andino. Pero no pases por alto la familia de pumas de piedra que ocupa el centro de la fuente cercana.
Los incas rendían tal culto a este animal sagrado que diseñaron la propia ciudad de Cusco siguiendo la silueta de un puma gigantesco: la fortaleza de Sacsayhuamán formaba la cabeza, con sus muros en zigzag representando los colmillos, mientras que la Plaza de Armas se encontraba a la altura del vientre. ¡Así que podemos decir, literalmente, que hay un puma escondido en la ciudad!
Ce point d'intérêt est présent dans les parcours ...
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