Museo Machu Picchu

©Chalisimo5, CC BY-SA 4.0 httpscreativecommons.orglicensesby-sa4.0, via Wikimedia Commons

A tu derecha, este museo guarda algunas de las claves del mayor misterio del Perú: ¿qué era realmente Machu Picchu? ¡Olvídate de los clichés de la fortaleza militar o la ciudad perdida! Hoy, los historiadores coinciden en que era una llaqta, una residencia real encargada por el emperador Pachacútec en el siglo XV.

Imagina un palacio de altura para la élite, combinado con un centro agrícola y un santuario sagrado, encajado entre las cumbres de los Andes y la selva amazónica. Si el lugar fascina tanto es, por supuesto, por su espectacular belleza, pero también por su silencio histórico. Los incas no tenían un sistema de escritura alfabética comparable al nuestro.

En su lugar utilizaban los quipus, cordones de lana con nudos que servían para registrar datos numéricos y contables. Y como los conquistadores pasaron cerca sin llegar nunca a descubrirlo, el lugar no aparece mencionado en ninguna crónica española. Hoy, este museo alberga la mayor colección de objetos de Machu Picchu del mundo, devuelta por la Universidad de Yale en 2011.

Recorriendo sus salas descubrirás cientos de piezas, pero también numerosos restos humanos. Los análisis de ADN de estos huesos han revelado que las personas enterradas allí formaban una comunidad muy diversa, procedente de los Andes, la costa y la Amazonía. Cuando el emperador no se encontraba allí, el lugar era mantenido durante todo el año por esta población cosmopolita de sirvientes y artesanos.

Pero no busques ninguna momia aquí: para conocer a la célebre Juanita tendrás que poner rumbo a Arequipa. Y no te lleves una idea equivocada: los incas no sacrificaban seres humanos a diestro y siniestro. En el día a día, a los dioses se los aplacaba más bien con hojas de coca, maíz, chicha y llamas.

Solo en caso de grandes catástrofes, como terremotos o sequías devastadoras, el imperio recurría a la capacocha. Este solemne ritual llevaba a niños, acompañados de ofrendas de oro y plata, hasta las cumbres nevadas, donde el frío extremo conservó sus cuerpos durante siglos. Antes de marcharte, fíjate en el balcón de la Casa Concha: no tiene nada de inca, y precisamente por eso resulta tan interesante.

Elevado sobre un antiguo palacio imperial, este balcón barroco del siglo XVIII muestra cómo la ciudad española se superpuso literalmente a la ciudad inca.

-13.517254, -71.976886Ouvrir dans Google Maps
+1 million de voyages avec Ryo

Visita ciudades con nuestras audioguías. Recorre las calles más bellas, saborea cada anécdota.

Google Play

Vos commentaires, idées et suggestions

Aucun avis pour le moment

Tu ritmo, nuestras audioguías

Google Play