Wat Pho

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En medio del bullicio de Bangkok se abre un remanso inesperado: ocho hectáreas de calma y serenidad. Bienvenido al Wat Pho, uno de los templos budistas más antiguos de Tailandia. El santuario actual fue fundado en el siglo XVIII y ampliado por el rey Rama I, para luego ser bellamente restaurado bajo el reinado de Rama III. Este extenso complejo es famoso por albergar más de mil imágenes de Buda, aunque la más impresionante de todas es, sin duda, el gigantesco Buda Reclinado. Imagina la escena: quince metros de alto, cuarenta y tres de largo, cubierto de pan de oro y recostado sobre un pedestal, en reposo camino al nirvāṇa. Sus pies, incrustados de nácar, muestran ciento ocho símbolos auspiciosos que representan buena fortuna. Justo detrás de la estatua encontrarás una hilera de cuencos donde tanto fieles como visitantes depositan monedas, gesto que atrae la suerte y contribuye al mantenimiento del templo por parte de los monjes. Pero el Wat Pho es también la cuna del masaje tailandés: en 1955 se abrió aquí la primera escuela oficial, que sigue en funcionamiento y está reconocida por la UNESCO como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad. Al terminar tu recorrido, incluso puedes regalarte la experiencia de un masaje en el propio recinto del templo. Entre la majestuosidad de las estatuas, el sonido metálico de las monedas y el aroma del incienso, el Wat Pho te ofrece un momento inolvidable en pleno corazón de Bangkok.

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