

Arco del Triunfo
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El Arco del Triunfo de Barcelona, que forma parte del complejo del Parque de la Ciudadela, fue construido para la Exposición Universal de 1888, con el fin de servir de entrada al recinto ferial. Al atravesar esta puerta, los visitantes accedían a un gran paseo que los conducía hasta la zona de exposiciones. El arco, fabricado integralmente en ladrillo rojo, es completamente diferente de su homólogo parisino debido a su estilo típicamente mudéjar; un movimiento híbrido de la arquitectura española que mezcla influencias cristianas, y musulmanas. Este Arco del Triunfo es también una puerta simbólica a la modernidad. Representa el progreso científico, al igual que económico y artístico. A un lado, un friso muestra el respeto de Barcelona por las naciones invitadas; al otro, unos grabados representan a la ciudad concediendo premios a los participantes en una exposición decididamente orientada hacia el futuro. A diferencia de los arcos de triunfo tradicionales, de claro carácter militar, el monumento tiene una importante función cívica, y a veces se sigue utilizando como línea de meta de grandes acontecimientos, como por ejemplo, la Maratón de Barcelona. Restaurado en 1989, el monumento está catalogado como bien cultural de interés local. Se abre a un largo pasaje que acabas de recorrer, bordeado de magníficas farolas de hierro forjado, todas ellas diseñadas por Père Falqués, arquitecto modernista que también fue jefe de bomberos de Barcelona.







