Los Graneros de Sal

©Pymouss CC BY-SA 3.0. <https://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0/deed.fr>via Wikipedia Commons

Estás frente a los Graneros de Sal, dos enormes edificios de techos inclinados que cuentan otra cara de la historia de Honfleur, menos poética que la de sus pintores, pero igual de vital: la del comercio de la sal. Fue Jean-Baptiste Colbert, ministro principal de Luis XIV, quien ordenó su construcción en 1670. Estos graneros servían para almacenar miles de toneladas de ese valioso mineral blanco, indispensable para conservar el pescado, en especial el arenque y el bacalao que se pescaban hasta Terranova. En aquella época, la sal estaba fuertemente sujeta a la “gabelle”, un impuesto muy impopular que afectaba a todo el reino. Aquí, su almacenamiento y gestión estaban bajo control del Estado, en estos almacenes construidos con piedras recuperadas de las antiguas fortificaciones. Mira su tamaño: 40 metros de largo el mayor, con vigas de castaño trabajadas por carpinteros de marina, auténticas muestras del saber hacer normando. Originalmente eran tres, pero un incendio en 1892 destruyó uno de ellos. Desde la Revolución, los graneros tuvieron distintos usos, hasta que la ciudad los compró a mediados del siglo XX. Hoy están protegidos como Monumentos Históricos y acogen exposiciones, conciertos y festivales. Lo que fue en su día un símbolo fiscal temido se ha convertido en un espacio de cultura y encuentros, en pleno corazón del antiguo barrio fortificado.

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