

Mercado de Hennebont
©Donar Reiskoffer, CC BY 3.0 httpscreativecommons.orglicensesby3.0, via Wikimedia Commons
Si tienes la suerte de estar en la plaza Maréchal-Foch un jueves por la mañana, te encontrarás en pleno corazón del mercado más grande del Morbihan y, probablemente, de uno de los más antiguos de toda Bretaña. Esta tradición comercial se remonta a la Edad Media y habría nacido con la construcción del primer puente sobre el Blavet, hacia el año 1000, que convirtió Hennebont en un cruce imprescindible para los comerciantes. Al principio, los puestos se concentraban dentro de las murallas de la Ville-Close, donde había numerosos pequeños mercados especializados.
Más tarde fueron ocupando la plaza hasta extenderse por todas partes. Antiguamente, aquí se podía comprar de todo: zuecos, cuero, telas ¡e incluso velas! Y las normas eran muy estrictas.
A principios del siglo XX, los habitantes de Hennebont tenían el privilegio de comprar antes que nadie, mientras que quienes llegaban de los pueblos vecinos debían esperar pacientemente a que una campanada, y más tarde una bandera, diera luz verde a todo el mundo. En cuanto a los alimentos, se utilizaban antiguas unidades de medida como el minot, el pot o la chopine, hasta que en 1906 se impuso la venta según el peso real. Pero el verdadero orgullo gastronómico del lugar aparece en un documento local que lo afirma sin ningún pudor: Hennebont era famosa por producir «la mejor mantequilla de toda Bretaña».
Y todavía hoy, tras la reciente remodelación de la plaza, los aromas de las galettes con salchicha, los productos del mar y otras delicias locales siguen llenando de vida este histórico y colorido mercado.
Ce point d'intérêt est présent dans les parcours ...
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