

Parque de la Savane
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Ahora estás recorriendo el parque de la Savane, un espacio de cinco hectáreas entre la ciudad, el fuerte Saint-Louis y el mar. Cuesta imaginarlo, pero en sus orígenes no era más que una zona pantanosa ganada por el mar y la manglar. Fue en el siglo XVIII cuando este terreno empezó a ser ocupado y se transformó en plaza de armas para los soldados del fuerte. Poco a poco, los habitantes se fueron apropiando del lugar, encantados de tener un nuevo sitio donde pasear. En 1830, bajo el reinado de Luis Felipe, la plaza dejó atrás su función militar y se convirtió en un auténtico jardín. Lo llamaron “el Jardín del Rey”, y plantaron allí muchas especies vegetales originarias de Martinica y del resto de las Antillas. Unos años despues, se añadió una estatua de Josefina de Beauharnais, la primera esposa de Napoleón I. La escultura de mármol miraba hacia Les Trois-Îlets, el pueblo natal de la emperatriz. En 1891, un ciclón devastador arrasó la isla, y el jardín quedó en muy mal estado. Poco a poco, la ciudad lo fue restaurando, y en 1935, con motivo del tricentenario del inicio de la colonización en Martinica, se amplió el parque. Fue también en ese momento cuando se instaló la estatua de bronce de Pierre Belain d'Esnambuc, un colono normando considerado el primer europeo en establecerse en la isla. El lugar volvió a convertirse en uno de los espacios más importantes de Fort-de-France, donde la gente se encontraba, charlaba, celebraba. Allí tuvieron lugar actos oficiales y eventos públicos, como la visita del General de Gaulle en 1965. En 1970, Aimé Césaire, entonces alcalde, decidió trasladar los monumentos coloniales, respondiendo así a las demandas de una parte de la población. Pero no busques esas estatuas: la de Josefina fue simbólicamente decapitada en 1991, como un recordatorio de que ella, a diferencia de muchos otros, escapó a la guillotina. Para algunos, representaba una antepasada ilustre; para muchos otros, una figura ligada al sufrimiento de los esclavos. Hija de un acaudalado productor de caña de azúcar que llegó a poseer más de 300 esclavos, se dice que fue ella quien influyó en Napoleón para que restableciera la esclavitud en 1802, después de haber sido abolida durante la Revolución. La estatua de Pierre Belain d'Esnambuc fue derribada en 2020 por un grupo de activistas, y poco después cayó también lo que quedaba de Josefina. Querían eliminar esos símbolos cargados de controversia. Hoy, la plaza ha vuelto a ser un lugar de paseo muy querido, donde la gente viene a caminar, a sentarse un rato, o a comprar dulces en los quioscos repartidos por los senderos bordeados de mangos y tamarindos. Así que ya está bien de charla… ahora te dejo disfrutar.
Ce point d'intérêt est présent dans les parcours ...
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