

Convento de San Bernardino de Siena
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A primera vista, parecería una fortaleza medieval, pero en realidad te encuentras frente al Convento de San Bernardino de Siena. Después del de Izamal, es el segundo convento más grande de Yucatán. A su apariencia maciza, con sus gruesos muros y almenas heredadas del siglo XVI, se añaden elementos más decorativos, inspirados en los estilos Renacentista y Barroco.
El conjunto incluye una iglesia de nave única, un claustro de dos pisos con galerías rosadas, varias capillas laterales y un amplio atrio, es decir, un gran patio abierto frente a la iglesia donde antiguamente se celebraban ceremonias al aire libre. Construido entre 1552 y 1560 por los franciscanos, bajo la dirección de Juan de Mérida, fue establecido en el barrio maya de Sisal, al oeste del centro español de Valladolid. Su ubicación apartada de la plaza principal refleja claramente su misión inicial de evangelizar a las poblaciones mayas locales.
Pero eso no es todo, el convento también sirvió como escuela y hospital, desempeñando un papel educativo y sanitario importante en una época marcada por las epidemias. Gracias a sus gruesos muros y su acceso directo al agua, también funcionaba como refugio militar durante los disturbios. Finalmente, funcionaba como una comunidad autosuficiente, con huerto, jardín y sistema de riego donde crecían abundantemente frutas tropicales y vides.
Sin embargo, no ves ni ríos ni corrientes de agua, ¿verdad? Ahí radica toda la particularidad del convento. Fue construido sobre un cenote subterráneo.
Con una profundidad de unos 24 metros, éste suministraba agua a la comunidad gracias a un pozo y tenía varias aberturas naturales, incluyendo una directamente en la antigua cocina. Las crónicas incluso mencionan la posibilidad de pescar peces gato y hablan de conexiones subterráneas con otros cenotes de la ciudad. Lo que es seguro es que se encontraron armas arrojadas al cenote, probablemente para sustraerlas al enemigo o simplemente para deshacerse de ellas después de los combates.
Caños, balas de cañón, fusiles y armas de fuego coloniales que ahora están expuestas en el museo del convento. Abandonado y en ruinas en el siglo XIX, el convento fue restaurado en 1978 y hoy es un lugar imprescindible en la ciudad de Valladolid. ¡No te pierdas el espectáculo de luces y sonido proyectado gratuitamente todas las noches de martes a domingo en su fachada!
¡Vale mucho la pena!
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